Son muchos quienes se sienten atraídos por los lugares en abandono, pero abandonado no es sinónimo de misterioso, aunque bien es cierto que el misterio en forma de algo desconocido o llamémosle paranormal es posible que habite o se manifieste en donde menos lo imaginemos.
La mente está íntimamente relacionada con el fenómeno paranormal, sin mente no hay fenomenología, no obstante y después de años dedicándome a la búsqueda de aquello que la ciencia a día de hoy no explica, es posible que en ocasiones la mente de la persona sea el detonante de lo paranormal, una especie de antena receptora, o una especie de video conferencia en tres dimensiones, o puede que en alguna más. Se cree que bajo determinadas circunstancias de estados alterados de la conciencia, el ser humano es capaz de provocar fenomenología paranormal, lo que comúnmente se denomina “Poltergeist”, pero tales “estallidos energéticos” que interactúan con el entorno, con el plano físico, son totalmente descontrolados, caída de objetos, rotura de cristales u otros fenómenos, pero siempre de forma no coordinada, cuando el fenómeno muestra, como mínimo una cierta inteligencia, las preguntas se nos amontonan sin tener una respuesta razonable, al menos hasta el momento y resulta poco probable que el origen anide en nuestra mente.

Principal.

Unas vistas espectaculares. Presa de Salto de Castro.

La física admite varias dimensiones más, aparte de las ya conocidas, pero saber que habita y el cómo, es otro cantar, pero por que no admitir la posibilidad de dimensiones paralelas en las cuales habite algún tipo de consciencia, no tiene por qué tener relación con los difuntos, tan solo otro tipo de consciencia similar a la nuestra, y bajo determinadas circunstancias puede ser posible la apertura de comunicación entre nuestra realidad material y esa otra, u otras. Si nos atenemos a los testimonios de quienes aseguran haber entrado en contacto con algún otro plano de realidad o si nos basamos en psicofonías u otros fenómenos paranormales, es posible llegar a la conclusión, que al menos una de esas otras realidades no difiere tanto de la nuestra y en ella se muestra el amor, los buenos deseos o el odio. Por lo tanto un lugar puede albergar o ser escenario de algún tipo de fenomenología paranormal, dependiendo de quién lo visite, de cual sea su intencionalidad y del grado de sugestión, por llamarlo de alguna manera con el cual visite un determinado enclave.
El presente artículo se basa en un lugar abandonado, pero no de los clásicos iconos del misterio, como pueda ser Belchite u Ochate, sino más bien todo lo contrario. Un lugar poco conocido, sobre el cual no he encontrado ningún hecho especialmente trágico ni emotivo, pero no siempre los sucesos vividos con especial emotividad desencadenan “algo” y es del todo probable que en el lugar que nos ocupa, “El Poblado abandonado del Salto de Castro” se hayan vivido escenas de tragedia en mayor o menor medida, puesto que la rueda del destino, a todos en alguna ocasión nos conduce a un suceso que calificamos como negativo y producen ese estado de intranquilidad y en ocasiones de alteración emocional. Quienes nos dedicamos a la investigación de lo paranormal barajamos la hipótesis de las impregnaciones e infestaciones, es decir los sucesos vividos con especial emotividad desencadenan algún tipo de rastro energético que queda almacenado en algún lugar del espacio-tiempo, y basta que aparezca la persona indicada que sea capaz de sintonizar esa frecuencia energética, para que ese suceso se manifieste, de ahí que determinadas personas sean consideradas como sensitivas.
“El Salto de Castro” fue construido a finales de 1940 por la compañía energética Iberdrola, tan solo con observar el tamaño y disposición del complejo se puede ver la grandeza que en su día tuvo, un bloque principal nos saluda agonizante, su estructura se encuentra en buen estado, pero tanto el interior como el exterior son la viva imagen de la desolación, marcos y ventanas arrancadas, cristales en el suelo, cables colgando y apenas algún vetusto mueble, no obstante aún es posible observar la moqueta, las rejas y las losas que muestran lo ostentoso del lugar en tiempos pasados, hoy en total abandono, apenas visitado por alguna que otra persona. Las vistas son de una belleza total, pero el poblado aparece como la imagen del saqueo.

La Capilla, un lugar "especial"

Aveces ocurren cosas extrañas, la cámara paró la grabación de forma automática hasta en tres ocasiones al adentrarnos en esta iglesia, decir que en nigún momento a vuelto a fallar.

Vista de la Capilla, un lugar sagrado y vista del edificio.

Recomendable siempre la grabación, posiblemente formarán parte de algún documental.

Si algo me llama la atención de forma especial es su iglesia, un lugar destinado en un pasado al culto, hoy en día es también la imagen de la desolación, un lugar de increíble belleza no obstante para aquellos que como yo vemos más allá de los vidrios rotos o los marcos arrancados, de dimensiones importantes, este lugar de culto conserva sus pilares en buen estado, es posible subir a la parte de arriba para obtener una vista panorámica de todo el interior, eso sí, aunque a día de hoy las escaleras son practicables, carecen en muchos lugares de barandillas, lo cual hace necesario extremar la precaución, ni una sola imagen ni grabado queda, aún es posible leer en otro de sus edificios “Casa Cuartel de la Guardia Civil”, el dispensario también carece de cualquier mobiliario y las casas de la parte superior se observan señoriales, lo cual indica que las personas que las habitaban eran de otro “rango”
Un poblado que en su día fue símbolo de progreso e ilusión, hoy es la triste estampa de la desolación y el abandono.
Hasta en dos ocasiones visitamos el complejo, Ana Pozo y un servidor, la primera a modo de observación, de curiosidad, quedamos perplejos por la grandeza del enclave, viendo como anteriormente he comentado, más allá de los escombros y reviviendo en nuestra mente lo que en su pasado llegó a ser, en la segunda visita nos acompañó otra miembro del “equipo” la pequeña Mocsi, una perrita que se mostraba ausente al lugar.

Las casas más señoriales.

"Escaleras hacia arriba y hacia abajo, un lugar de grandes dimensiones"

Reconozco mi ilusión al adentrarme en el edificio mayor, donde un portón prácticamente arrancado nos daba la “bienvenida” una chimenea al fondo y una gran sala con una cocina anexa, escaleras hacia arriba y hacia abajo, estancias a ambos lados en donde es posible aún observar la moqueta y alguna que otra llave de la luz, persianas desmontadas y ondeantes al viento, unas vistas a la presa de inmejorable belleza, tan solo manchada por los equipos mecánicos de la presa y los generadores eléctricos. En la parte más superior una fuente, totalmente seca a día de hoy, subiendo las escaleras hacia arriba de la montaña, diferentes estancias señoriales, el dispensario y un mirador. Algo más lejos es posible observar otras viviendas también en desuso, pero las cuales no son posibles de visitar, ya que si se continúa por la carretera, llegamos a un punto en que una verja nos cierra el paso, son también los accesos a los sistemas de la presa en la actualidad.
En realidad no he encontrado atisbos de sucesos trágicos u emotivos, tan solo una escueta noticia en la publicación “La Opinión de Zamora” donde se habla acerca de la detención de unos desaprensivos que desvalijaban  el enclave  en busca de chatarra. Tras publicar una fotografía en mí página de la red social, alguien entró en contacto con migo por mensaje privado alertándome de un suceso trágico acaecido en el lugar que mostraba aquella fotografía, sin embargo no he encontrado referencia alguna hacía un suceso que viene mostrado por la sensibilidad o sensitividad de una persona, y aunque creo totalmente en la capacidad de determinadas personas en captar aquello que sea queda impregnado en un lugar, si este suceso no se puede verificar, no puedo afirmar que haya sucedido, tal vez el tiempo, en mí búsqueda que tan solo rara vez queda cerrada para algún enclave, aparezcan datos de este u otro suceso especialmente emotivo.

Un enclave señorial.

Emocionado en adentrarme en su misterio, observando cada rincón del lugar. Un escalera un tanto significativa.

Siempre que tengo ocasión y acudo a alguno de estos lugares pongo mí grabadora en función de “Rec” a la espera de captar alguna inclusión psicofónica, el material está por analizar en gran parte, pero de haber resultados, serán expuestos a modo de ampliación del presente artículo, las psicofonías no tienen en realidad por qué estar relacionadas con el enclave en el cual se registran, sin embargo dentro de mis estudios, me es muy importante el cómo los lugares pueden llegar a afectar en la captación de registros.
En realidad todo es misterio, la propia vida en sí, ya es un gran misterio y no digamos si teorizamos acerca de su origen, por lo que estos lugares poco visitados a nivel de misterio, son nuevos campos para la experimentación, la posibilidad de que una sensitiva/o se adentre entre sus estancias en contacto directo con el lugar, podría abrir un nuevo campo interesantísimo para la investigación, por investigación entiendo lo prolongado en el tiempo, no bastan un par de visitas, pero sí en estas primeras se puede uno hacer a la idea de que experiencias llevar a cabo. El intentar provocar el fenómeno mediante el ritual que pudiera hacer entrar en un estado modificado de conciencia, sería otra buena opción de experimentación y estoy del todo convencido de que hay muchas personas especialmente sensibles e incluso con grandes dotes de mediumnidad capaces de extraer información de un lugar,, pero también de impregnar los lugares y sin muchas veces saberlo, son capaces de provocar determinados fenómenos, un claro ejemplo según mi opinión, sería sin duda la fallecida doña María Gómez Cámara, la seguramente sensitiva “de las caras de Bélmez” y que de alguna manera entraba en contacto con “algo” capaz de provocar, comunicarse o hacer de intermediaria para que el origen del fenómeno se manifestase.

Vista de la fachada de la iglesia, lugar de culto antaño. Uno de los lugares con ese algo especial que no sabría definir.

Pensativo, en el interior.

Observando el lugar.

Escaleras y entrada, el lugar en donde una "sensitiva" presiente algo sin que pueda confirmarlo.

Hacia el campanario.

Obligatoriamente y como en tantos y tantos lugares y viviendas con una cierta historia, casi diría yo, en la mayoría, se han sucedido algún tipo de suceso emotivo, seguramente no todos quedan con la misma intensidad impregnados, pero ya que el origen es una mente, seguramente con otra mente y sintonizando la “frecuencia” adecuada se pueda extraer información.
El presente artículo solo muestra posibilidades, muestra un lugar poco conocido, agonizante como tantos que han caído en total olvido, albergando entre sus restos,  posiblemente aquellas vivencias que nunca salieron a la luz, ni en prensa ni de boca a oído, pero que yacen en su interior, esperando un día salir a la luz, y gritar su verdad.
Desde luego quedan y hay muchos lugares que no siendo los clásicos iconos de lo paranormal ni siquiera habiéndose hablado de ellos, pueden ofrecer mucho, o quizá un poco, pero ese poco puede conformar otra pequeña pieza del gran puzle de lo desconocido.

* Desde aquí pedir el mayor de los respetos hacia estos lugares.

 

Fran Recio (17-1-2016)