Pasó el 21 de diciembre del fatídico año 2012. Una profecía inexistente vaticinó para muchos el final de la humanidad, no pocos avispados ven incrementar sus ingresos gracias a la venta de refugios anti cataclismos, comida envasada de larga duración y una venta desmesurada de libros acerca del fin del mundo han hecho “el agosto” económico para muchos.
El ser humano tiene la necesidad psicológica de creer en el final de la humanidad, primero fue el anti cristo, el paso de 1999 al año 2000 con el consiguiente cambio de milenio, alineaciones astrales y cometas anunciantes de calamidades, pero lo verdaderamente cierto es que nada ha pasado. Quienes aseguraban que se acercaba el Apocalipsis maya han cambiado su mensaje diciendo que es un cambio de conciencia, pero lo cierto es que los cambios que se están dando son cambios cíclicos, es decir que avanzan a cierta distancia, aparecen, merman y vuelven a aparecer. Inmersos en la actual crisis económica, pero sobre todo de valores actual, al ser humano no le queda otra alternativa que el cambio, sin necesidad de situaciones astrológicas concretas y sin necesidad de presagios de videntes del tres al cuarto. La situación actual fuerza irremediablemente un cambio.

"Una imágen muy adecuada, pues el devenir del tiempo es constante"

Muchos han ensordecido sus oídos a quienes clamaban el engaño de quienes han querido ver profecías en unos códices fruto de la literatura. Hoy la evidencia no deja dudas, nada ha pasado ni pasará en los próximos tiempos, ya lo comentaba José Luís Giménez en el programa radiofónico Años Luz, presentado y dirigido por Marisol Roldán, periodista e investigadora de lo insólito, un programa en el  que tuve el placer de asistir y de compartir micrófonos junto a Ruth Peinado, quien aseguró que un cambio ya se estaba dando, incluso a nivel de ADN, pero es lógico que así suceda, pues el hombre continua en su evolución, o tal vez en su involución.

Xavi Martínez auguraba en el programa toda una serie de cambios, algunos traumáticos, pero esperemos que como decía Teresa Porqueras, responsable e imagen del portal “Hablemos de Misterio” y también invitada a dicho programa radiofónico, se equivoque y la tierra no se pare, ni cambie su rotación, al menos de esa manera brusca y rápida.
Agoreros vaticinaban que los “hermanos del Cosmos” vendrían en nuestra ayuda, por suerte en este aspecto apocalíptico no la hemos necesitado, Aseguraban que tres naves extraterrestres serían vistas por todos, pues bien, seguramente en el nuevo año continuaremos avistando Ovnis, pero no estas naves que se aseguraban serían vistas.
Marta Fortuna, Tarotista de reconocido prestigio, puntualizaba los cambios según sus láminas del Tarot y su videncia.

Rosalía Zabala, aseguraba que entramos en nuevos tiempos en que “quienes no veían” verán, a nivel psíquico, unos cambios que no afectarán a todos por igual, pero momentos en que el mundo espiritual se acerca al físico, tiempos para aflorar la energía y facultades psíquicas.
José Luís Gimenez nos hablaba del cambio de conciencia según el Chamán, la capacidad de conectar con el “Jaguar” Chamánico.
Marisol Roldan apuntaba acerca de los niños índigo, quienes poseen unas facultades extraordinarias, niños para los cuales nuestra sociedad actual se les queda “pequeña”, tal vez estos niños sean el inicio de cambios necesarios para una buena y sana evolución, tal vez ellos sean capaces de acceder a esa otra realidad de la que tanto hablamos y a la vez tanto desconocemos.

Por mí parte no creo en profecías apocalípticas, por suerte en esta ocasión los suicidios no han sido como en otras ocasiones, aunque el hecho de que una sola persona se quite la vida movida por predicciones infundadas hechas por gente sin escrúpulos es un suceso del todo trágico.
Ninguna alineación planetaria, ninguna profecía de un final maya, entre otras cosas por que la cultura maya no creía en el fin de la vida, si no en los cambios y en los ciclos, ni siquiera creo en ese cambio de conciencia, puesto que son los devenires de nuestros propios actos a nivel colectivo e individual, los que nos fuerzan a cambiar.

Espero sinceramente que esta pasada profecía apocalíptica sirva para que no prestemos importancia a vaticinadores de calamidades, que tengamos claro que quien realiza una pequeña obra con el fin de un cambio en positivo, siembra una gran simiente para un cambio global, que está muy bien pensar en el mundo espiritual, pero que estamos inmersos en el plano material y que esto será por algo, que tengamos los pies en el suelo y no hagamos caso de “falsos profetas”

*Agradecimientos especiales a Marisol Roldán por permitirme ser partícipe de este evento.

 

Fran Recio (24-12-2012)